Not a member of Pastebin yet?
Sign Up,
it unlocks many cool features!
- /// TEMA CON AMIR ///
- El cobre ocupando un vació...
- La madera rozando con el suelo...
- Zapatillas arrastrándose en la entrada... ¿Zapatillas arrastrándose en la entrada?
- A no ser que sean las de Franny, no era posible que fueran mágicas y se movieran por su cuenta. Sus ojos se abrieron de golpe ante la imagen que creó su cerebro. Alzó la cabeza y sin siquiera parpadear, dirigió la mirada hacia la puerta. En el segundos que ésta se abría, preparó millones de insultos, escribiéndolos mentalmente en el aire con letra imprenta, porque para él la cursiva apesta. Una sonrisa iluminó su rostro, para rápidamente transformarse en una línea recta, acompañada del ceño fruncido. Una cabellera castaña y desordenada hizo presencia, haciendo que Ziro abriera la boca, pero una voz demandante lo interrumpió y calló al instante.
- — No iba a decir nada — mintió. Oh, por supuesto qué iba a decirle algo. Comenzaba a molestarle el hecho de que lo conociera tan bien, cuando ni siquiera él mismo podía descifrar cuál sería su movimiento siguiente. Varias veces, cuando la tristeza lo abrazaba (era más un golpe que un abrazo), consideró la tonta idea de cortar la relación por completo, porque le enfermaba. Sin embargo, sólo eso era, una tonta idea. Le costaba recapacitar, pero llegaba a la conclusión de que se trataba de Amir. No entendía muy bien a que quería referirse con eso, pero le bastaba. ¿Quién es la señora Verners?, pensaba. Distraído, toma la bolsa torpemente y piensa en todas los escenarios que se presentarían si la dejaba caer. No, ahora no, se obliga —. Siento mucho que hayas tenido que pelear con una anciana, no puedo ni imaginar lo grave que hubiera sido perdernos el partido — expresó con ironía. ¿Por qué no te la llevaste al ring, de paso? Entonces se imaginó a un Amir haciéndole un gancho a su abuela y optó por hacerle caso, y acompañarlo. Pero no sabía si podía cumplir con el requisito de "ser normal", porque desde que se levantó a las 4:30 de la madrugada, no le había funcionado. Tomó calmantes, somníferos y hasta buscó en Youtube el sonido de las olas rompiendo para dormir, pero ni eso funcionó. Comenzaba a sentirse mal otra vez.
- Respiró profundamente y tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano llegar al lado del castaño, pero al cabo de unos segundos (una eternidad), logró sentarse en el sillón de mala gana. Nivel desbloqueado. Ahora sólo le quedaba ser un niño bueno, cosa que nunca fue. Recordaba todas las veces que la maestra le llamaba a atención, porque estar sentado y seguir el ritmo de la clase era prácticamente imposible. Así que, Ziro volvía a tener siete años y su mejor amigo se convertía en su enemigo natural; un dictador de ordenes, una especie de fascista disfrazado, la peor sentencia de muerte. Entonces, al escuchar las palabras "documental de ballenas" sus ojos tomaron un brillo especial y casi que sonreía de no ser por las palabras que le siguieron. En cuestión de segundos, fue capaz de reconocer al verdadero Amir (un imbécil) y dejó a un lado la imagen que su mente traicionera había creado. Lo tomó del cuello con una mano para desordenarle (aún más) el cabello con la otra —. ¡Oh, estábamos viendo un partido y simplemente se tiró por la venta! Por los dioses, era mi mejor amigo — fingió llorar, para finalmente soltarlo —. Suena creíble, ¿verdad? — murmuró en respuesta al insulto de sus documentales. Rodeó los ojos, inclinándose hacia la bolsa de chucherías sin despegar los ojos de la televisión. Las ballenas eran el ser más increíble de la existencia y su amigo no lo entendía todavía.
- — Bueno, ahora sácame la duda, ¿no tienen mejores cosas que hacer que correr detrás de un balón? — inquirió,, ahora concentrado en la búsqueda de sus snacks favoritos. La boca se le abrió sola cuando se percató que no había —. ¡Pendejo, te faltó mi maní! — alzó la voz, arrojando una papa hacia su ojo para que le prestara atención.
- ________________________________________
- /// TEMA CON DAVIN ///
- Afortunadamente, Asami no fue arrollada por el auto rojo que en vez de ventana, tenía una bolsa. Bueno, en realidad, para ella era una desdicha, porque hubiera preferido morir antes que volver tomar el autobús. Se quedó dormida de pie, apoyando casi todo su peso en la mujer con olor a perfume caro, que en vez de despertarla, prefirió ignorarla. Para cuando despertó, el abrigo de piel ajeno estaba mojado con sus babas, pero ninguna de las dos dijo una sola palabra en todo el viaje. Otra que le gusta ignorar el problema hasta que este desaparezca por arte de magia. Bueno, Sami tenía problemas y estos no iban a desaparecer tan fácil como la señora. Uno de tantos era el hecho de que estaba tan frustrada con las tareas, que al tomar las pastillas para no dormirse, se tomó las que eran para dormir y por eso mismo, justo en ese momento, no podía abrir los ojos como era debido. Esto le hacía pensar en realmente abandonar la carrera; en abandonar todo y trabajar de cartonera. Pero le dijeron que tendría que hacer muchas cuentas, así que descartó la idea. Si iba a dejar los estudios, tenía que tener un plan de respaldo, porque estaba segura de que si su madre se llegaba a enterar, la desheredaría de una buena vez por todas. Y la única cosa que surgió de su inmensa pero hueca cabezota, fue tomar el autobús en busca de un trabajo. No, no tenía idea de qué trabajo quería, pero mientras le pagaran, ella estaba dispuesta en hacer cualquier cosa. Un puñado de pastillas no era suficiente para impedirle procesar lo que sucedía a su alrededor, pero sí era suficiente para volverla torpe (más de lo que ya era). Estaba lo bastante consciente para reconocer lo que era un colectivo, pero lo suficientemente lela para confundir las paradas.
- Antes de que el bus comenzara a andar nuevamente, la rubia se adelanta y salta hacia a la calle intentando a imitar a Spiderman, pero se veía más parecida a un gato ciego, sordo y cojo. Se lastimó la rodilla huesuda, pero se obligó a soportar el dolor y comenzó a caminar cual borracha buscando su hogar. Aunque si se lo pensaba bien, era muy diferente, porque nunca se sintió más lejos de casa. El golpe no sólo le había herido la rodilla, sino también los sentimientos. Se sentía inútil, por no poder diferencias las pastillas, por no poder ser Spider Gwen, por no poder completar sus tareas, por no ser lo suficientemente inteligente y por no tener un amigo que le regalara dinero por mandar memes. Ah, el trabajo soñado, pensó. Pero se castigaba más a sí misma por no poder encontrar un Starbucks, porque justo cuando quería encontrar uno, no había. Creyó que trabajar escribiendo incorrectamente los nombres de los clientes no sería tan malo, pero no llegó a ver ninguno, así que comenzó a hacer ta te ti con la mano y el dedo indice le indicó a qué establecimiento entrar. Desde afuera podía leerse Trade Agency, lo que la atontó más, pero empujó la puerta y avanzó antes de poder arrepentirse.
- Estaba sorprendida con tantas fotos de animales y lugares bonitos, y hasta le dieron ganas de llorar. Incluso ahí dentro, no comprendía bien de qué se trataba todo, se sentía como una padawan así que le preguntó a la persona más cercana, con la esperanza de que fuera su maestro —. Disculpe, señora... Digo, señor, eh, ¿usted sabe qué es este lugar? Busco trabajo y no entiendo un pingo — aseguró, distraída con un mapa que encontró arriba de una mesa —. Oh, espera — entonces, se le prendió la bombilla y dedujo todo —. ¡Ya entendí! Es una maldita agencia de viajes — soltó, sonriendo para sí. Bien hecho, Sami. Se golpeó la cabeza suavemente —. Bueno, igual, ¿sabe quién está a cargo? —.
Advertisement
Add Comment
Please, Sign In to add comment