Greenmotion

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Jul 30th, 2018
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  1. [center][img]https://images2.imgbox.com/33/16/ZN8XqVEC_o.png[/img]
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  3. [img]https://images2.imgbox.com/33/16/ZN8XqVEC_o.png[/img][/center]
  4. [font=Georgia]
  5.  
  6. [b][color=#900c3f]─Los días oscuros de esta ciudad no serán nada comparado con lo que puede llegar si el protector se enfada... Somos creyentes, Invel. Todos en esta ciudad creemos en eso, menos los necios.[/color][/b]
  7.  
  8. Abel contaba que mientras más deshonra sea dirigida en contra de las reliquias y la ciudad en sí, mientras más odio y malos sentimientos demuestren los ciudadanos... Más enfado tendría aquel protector que todo lo ve, que todo lo vigila. Invel no tenía mucho interés de momento en esas historias, simplemente quería evitar que un demente haga más desastre del que había. Mientras, como no podía ser de otra forma el calor seguía siendo un estorbo considerable.
  9.  
  10. Pasadas las cinco de la tarde el sol golpeaba de frente las ventanas de la entrada a ese establecimiento que en otros tiempos seguramente hubiera estado repleto de gente esperando su turno para hacer una reserva o para ingresar a las aguas termales, el entrenador no podía evitar pensar que ese era su plan y se había visto tan frustrado hasta punto de guiarlo rumbo a la situación actual.
  11.  
  12. Nadie más que Abel e Invel hablaban en ese momento, Clarke y su esposa lo escuchaban todo atentamente aunque de vez en cuando opinaban y comentaban al respecto, teniendo respeto por la voz de mando: El anciano. Al paso de otros veinte minutos, Invel ya tenía una idea de lo que debería informar a Ivana o Rose, cualquiera de las dos. Les contaría al respecto de Hamilton y su posible familiar, también sobre ese supuesto objetivo. Seguramente sería Rose la más interesada en ello.
  13.  
  14. De momento era un poco necesario para Invel descansar, y con decir un poco también era factible mencionar que el entrenador estaba exhausto, sin energías. Su idea fue ir al hospedaje que tenía reservado para unos cuantos días más, ni eso podía recordar bien al estar tan cansado. Se despidió temporalmente de la familia, mencionando que volvería dentro de un día, o unos cuantos más con noticias.
  15.  
  16. Le desearon suerte, le agradecieron su interés en ayudar y sobre todo le dijeron que tuviera cuidado: Las calles de Flammeus podrían tener amenazas más fuertes que ese intenso calor, teniendo en cuenta la llegada de ese sujeto y su gente al protagonismo político, Hamilton podía llegar a ser muy peligroso si alguien se interponía en sus planes, o al menos eso había escuchado Invel por parte de Ivana y Rose.
  17.  
  18. Pidiendo la ayuda de Charizard nuevamente voló los cielos de la gran ciudad, agradeciendo el viento que al menos servía para refrescarlo un poco aunque no era nada exagerado. Dentro del hospedaje disfrutó el aire acondicionado y se apresuró a llegar directo a su habitación sin contratiempos. Una vez dentro sólo tuvo que cerrar con llave y dirigirse rápidamente a la ducha, hacía demasiado calor como para no darse una ducha diaria mínimamente.
  19.  
  20. La ducha sirvió para relajarse, el castaño estaba cansadísimo y decidió dormir una pequeña siesta, que duraría hasta el otro día. Abrió los ojos de par en par y vio luz entrar por la ventana que tenía la cortina a medio cerrar. Se levantó lentamente y comprobó que tenía el Pokénav en la mano, aún sin señal, una botella de agua en la cama y un poco de sudor en la frente. Incluso con aire acondicionado estaba en esas condiciones ¿qué ocurría?
  21.  
  22. Se levantó con cierta pesadez y una expresión de molestia en su rostro, bebió un poco de agua e hizo un gesto de disgusto, el agua estaba demasiado caliente y por ende no tardó en ir al baño a escupirla. Bufó desganado y mojó su cabello tanto como pudo, continuando con su rostro algo ojeroso y reflejando su mal humor. Levantando ambos brazos bostezó ¿cómo podía seguir cansado incluso luego de haber dormido tanto?
  23.  
  24. Levantó apenas la mano derecha, mirando la hora. Pasadas las nueve de la mañana y el calor ya le resultaba insoportable ¡incluso con aire acondicionado! La secuencia de las quejas en la recepción volvía a repetirse, esta vez pidiendo a la pobre mujer que atendía los reclamos que más de diez personas le exponían pidiendo que incremente la intensidad del frío en el aire acondicionado o que solucionen lo que sea que provoque tanto calor en el establecimiento. No era sólo allí, el calor estaba siendo infernal en todos lados, en toda la ciudad.
  25.  
  26. [color=#f04314][b]─¿Qué pasa?... ─[/b][/color]Preguntó el castaño al sentir ese mal ambiente una vez más. El clima no ayudaba en nada.
  27.  
  28. Al salir fuera del lugar, Invel sintió esa pesadez en el aire, en la atmósfera. Se podía casi sentir al pasar la mano con la palma abierta desde arriba hacia abajo, similar a pasar la palma cerca de un horno a más de doscientos grados. Insoportable, demasiado insoportable. No tenía humor ni tiempo para desperdiciar, sacó a su Charizard pidiéndole disculpas por molestarlo nuevamente y tan temprano: Era momento de ir a visitar a Rose.
  29.  
  30. Le tomó veinte minutos llegar a la Gran Catedral, resplandeciente como la primera vez que la observó desde tierra firme. Descendió y como era de esperarse, las puertas estaban abiertas desde temprano. Agradecido por la ayuda de [i]Pride[/i] lo devolvió a su Pokéball e ingresó a la gran iglesia. Caminó por la gran alfombra roja que dirigía hacia el estrado principal y no vio a Rose, había solamente gente rezando con el intenso calor inclusive.
  31.  
  32. Preguntó a unas cuantas personas y nadie sabía nada al respecto, no tenían idea de donde podría estar Rose siendo que ella era de las primeras en venir al comienzo del día a expresar sus plegarias al protector y a difundir la palabra del mismo. Era extraño, pero Invel no podía perder tiempo en especulaciones por lo que salió del lugar y con cierto arrepentimiento, sacó a Charizard una vez más.
  33.  
  34. Voló otra media hora aproximada mientras el aire en el cielo era igual de infernal que en el caluroso concreto de las aceras y las calles, llegó al edificio donde Ivana los había llevado a él y a Rose pero se encontró con que ella no estaba allí, dicho por la boca de la gerente principal en ese edificio. Entonces Invel recordó que aquella edificación no era el sitio principal de Ivana, ella no tenía por que estar allí, seguramente estaría en alguna locación relacionada al gobierno.
  35.  
  36. Rukawa no tardó mucho en preguntarle eso a la gerente y por suerte esta amablemente le dio la dirección del lugar, tardaría como mucho diez minutos volando con Charizard así que no perdió más tiempo y se marchó con una expresión de cansancio normal, incluso el vuelo podía dejarlo algo exhausto teniendo en cuenta que el calor no estaba teniendo piedad con nadie. Incluso Charizard comenzaba a sentirse molesto.
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  38. Una edificación elegante, así como futurista se alzaba frente a Invel. El color de las paredes era carbón mismo, unas cerámicas elegantes con pequeños detalles en carmesí adornaban las paredes de ese gran inmueble que alcanzaba con facilidad los diez pisos de altura. El gran departamento gubernamental de tecnología y desarrollo estaba frente al entrenador, allí estaría Ivana. O eso esperaba él.
  39.  
  40. Ingresó con cuidado por la puerta principal, acostumbrado a las recepciones no tan amigables de los otros líderes, Elric y Fausto. Para su sorpresa nadie se percató de su ingreso, todos los presentes hablaban entre ellos, los teléfonos sonaban y varias personas caminaban con prisa y las manos llenas de papeles, dicha escena le recordó a la planta baja en el edificio de uno de los líderes, Elric.
  41.  
  42. Miró con detenimiento algunos paneles y pantallas sin comprender del todo su contenido, se topó y chocó de frente con algunas personas, pidiendo disculpas por el descuido ante las miradas de enfado. Ya en la recepción, esperó su turno para ser atendido y preguntó por Ivana. El sujeto que atendió su consulta se extrañó por la presencia de Invel y su respuesta fue tajante, Ivana estaba muy ocupada.
  43.  
  44. El castaño insistió durante dos o tres minutos hasta que una superior de ese individuo se apareció al notar que la fila tras Invel crecía, la gente quería consultar algunas cuestiones y el entrenador los atrasaba. La mujer le preguntó al muchacho la razón por la que estaba allí y este respondió que necesitaba hablar con Ivana de manera urgente, aclarando que tenía información muy útil para ella.
  45.  
  46. Luego de tanto insistir la recepcionista en jefe llamó mediante un teléfono aparentemente de línea local con intenciones de comunicarle a Ivana la presencia de Invel y su solicitud de hablar. El entrenador estaba resignado, a lo mejor la líder ni siquiera se acordaba de él o no querría perder su tiempo directamente al hablar con alguien de nula importancia como él. Afortunadamente en ese caso estaba equivocado.
  47.  
  48. La elegante dama que habló con Ivana observó a Invel de arriba hacia abajo, sin comprender como un muchacho desconocido conseguía hablar con Ivana en lo que parecía ser una mañana complicada. La secretaria con lentes observó una vez más al castaño y le deseó suerte antes de que alguien más lo escolte rumbo a un ascensor privado que unos pocos utilizaban, siendo Ivana la única con permisos.
  49.  
  50. El entrenador subió por el ascensor, custodiado por un guardia que no establecía contacto visual con él. Al llegar al piso número nueve ─el ante último─ Ivana esperaba de espaldas, observando a través de un gran ventanal con un folio en mano sirviendo como abanico improvisado. El guardia preguntó si todo estaba bien y la fémina se giró, mirando a Invel y luego asintiendo con la cabeza antes de hablar.
  51.  
  52. [b][color=#640909]─Está bien. Déjanos a solas, gracias.[/color][/b]
  53.  
  54. El uniformado asintió con la cabeza y empujó la espalda de Invel para indicarle que abandone el ascensor, las puertas se cerraron detrás de él y el sonido de la maquinaria descendiendo en la lejanía le hizo entender que ya era seguro hablar. No avanzó, se quedó quieto en su lugar y fue la mujer quien habló una vez más con el entrenador silencioso.
  55.  
  56. [b][color=#640909]─Cuando te conocí no parabas de hablar ¿ahora qué te pasó? Puedes relajarte, aquí nadie te va a enviar notas intimidatorias ni nada de eso... ¿A qué viniste, Rukawa Invel?[/color][/b]
  57.  
  58. [b][color=#f04314]─Vengo de buscar a Rose, no la encontré en la catedral ¿sabes donde está?[/color][/b]
  59.  
  60. [b][color=#640909]─Rose suele irse algunos en días específicos, visita las cercanías a la cima del gran volcán. Allí hay un altar que ella y los religiosos colocaron, no sé como tolera tanto calor... Está bien, si es lo que te preguntas. Nuevamente ¿a qué viniste?[/color][/b]
  61.  
  62. Obviamente la mujer quería saber la razón por la que Invel había venido a su encuentro, suponiendo bien que el entrenador no venía aquí solamente a preguntar por una de las líderes, sino para comunicarle algo a ella o simplemente para hablar de alguna cuestión importante como para hacerle perder de su valioso tiempo.
  63.  
  64. Invel se acercó un poco mientras la mujer se giraba, la dama le invitó a tomar asiento y el entrenador agradeció de forma educada. Bebió un sorbo de agua bastante fría a decir verdad y agradeció a nueva cuenta la buena atención antes de comenzar con lo importante, la razón por la que había venido a ese sitio: Contarle a ella sobre el posible antecedente familiar de Hamilton y sus posibles intenciones.
  65.  
  66. El entrenador le había contado absolutamente todo con cuidado en los detalles, siendo lo más preciso posible con la información. En un comienzo la intelectual no estaba muy segura de creerle, se notaba en sus expresiones y gestos. Sin embargo con el paso de los minutos aquella mujer parecía comenzar a creer en todo lo que Invel le contaba: Todo tenía tanto sentido... No podía ser casualidad.
  67.  
  68. La mujer estaba segura de que ese individuo de nombre Hamilton había comprado una gran cantidad de inmuebles en la ciudad, sabía que de un día para otro la influencia de aquel sujeto en la alta sociedad económica de Flammeus era incluso más grande que la de Elric ¿qué pretendía un sujeto apareciendo repentinamente como si nada a una ciudad e invirtiendo una suma multimillonaria de dinero en ella? Tantos años después... ¿Cuál era la razón? Planeaba algo.
  69.  
  70. Si bien la mujer había comprendido todo lo que Invel le contó, no estaba tan segura de creer en todo eso del protector. Era una dama inteligente, basaba su vida diaria en la lógica y los números: Sería difícil convencerla de la existencia de algo superior que de una forma u otra tiene incidencia en el bienestar de la ciudad o en lo negativo que ocurra allí. El castaño tenía que jugar sus cartas, preguntó por Rose.
  71.  
  72. [b][color=#640909]─Ella no está en la ciudad ahora mismo. Partió rumbo al gran volcán hoy por la mañana, a horas muy tempranas. Fue a rezar allí o a hacer quien sabe que cosas relacionadas con la religión... Ya te lo dije ¿por qué me vuelves a preguntar lo mismo?[/color][/b]
  73.  
  74. [b][color=#f04314]─¿Hace cuanto se fue? Necesito hablar de esto con ella, necesito toda la ayuda posible... Por eso pregunto.[/color][/b]
  75.  
  76. Ivana no quería dejar que Invel siguiera metiéndose en líos, es decir: Bastante estaba haciendo ya al permanecer en una ciudad donde a decir verdad, los problemas no eran de su incumbencia. Aquel entrenador agradeció la ayuda de de la intelectual y ambos marcharon de ese gran edificio en búsqueda de la líder que había abandonado la ciudad. Caminaron bajo el infernal calor hasta la entrada de Flammeus y se toparon con una sorpresa inesperada.
  77.  
  78. Con un lento andar en compañía de unas cinco o seis personas y con una sombrilla, Rose se acercaba más y más a la entrada de la ciudad donde Invel e Ivana esperaban bajo la sombra de un gran fresno. La mujer parecía preocupada, al acercarse más donde estaban el entrenador y la política, habló haciendo mención al calor y a otros temas en los que Ivana prefería no hacer opinión.
  79.  
  80. [b][color=#ff0042]─Tanto calor... Nunca antes vi al volcán tan furioso, y siento que no tenemos mucho tiempo... Necesitamos... La reliquia...[/color][/b]
  81.  
  82. Se notaba asfixiada, mejor dicho sin aliento. El caminar tanto y ese calor insoportable eran los factores principales para que Rose tuviera grandes dificultades para hilar varias palabras juntas. Invel intentaba calmarla, mientras Ivana buscaba en su mochila una de las botellas de agua fría que ya no lo estaba tanto, luego de haber caminado un buen rato bajo el intenso sol que bañaba la ciudad.
  83.  
  84. [b][color=#ff0042]─La reliquia está en manos equivocadas y nuestro protector está enfadado, sé que no crees en todo esto Ivana... Pero hay alguien en esta ciudad y ambas sabemos quien es ¿no? Han habido movimientos raros cerca de la catedral anoche y por la madrugada, hay alguien investigando ¿no lo notaste?[/color][/b]
  85.  
  86. [b][color=#640909]─Claro que lo sé, entiendo a quien te refieres pero... ¿A qué te refieres con movimientos extraños? ¿Gente dices?[/color][/b]
  87.  
  88. [b][color=#ff0042]─Sí Ivana, gente. [/color][/b]
  89.  
  90. Ivana se tomó un momento para buscar en su mochila más botellas con agua para el resto de los presentes, los custodios de Rose también merecían hidratarse un poco en ese día tan caluroso. Al recibir el líquido refrescante, todos agradecieron varias veces la amabilidad de la líder política que negó diciéndoles que no debían agradecer.
  91.  
  92. La mujer recién llegada seguía bebiendo más agua para hidratarse, posteriormente le indicó a sus acompañantes que vayan rumbo a la catedral: Ella les alcanzaría más tarde. La charla ahora era entre tres, parecía ser que Rose no confiaba ni en su propia gente. La fémina le contó a Ivana e Invel que las cámaras cercanas a la catedral mostraban patrones extraños de gente vigilando las cercanías, buscaban algo y todos sabían que era.
  93.  
  94. La reliquia de Rose era el objetivo de esas personas que husmeaban en el lugar, entonces Ivana dijo que si no era una casualidad entonces a lo mejor también habían estado revisando las cercanías del edificio de desarrollo tecnológico, allí donde Ivana presuntamente guardaba su reliquia y la mantenía bien protegida. Sin tardar más tiempo, habían decidido marcharse rumbo a dicho edificio para comprobarlo.
  95.  
  96. En horas cercanas al mediodía, el entrenador y las dos políticas ya estaban en la sala de vigilancia y seguridad privada: Allí comprobaron patrones extraños de unas dos o tres personas que en diversas horas permanecían estáticas en lugares varios, todos cercanos al departamento. Seguramente observaban entradas o salidas, horarios, cualquier tipo de información que pueda servirles a ellos, o a quien les ordenaba hacer eso.
  97.  
  98. Si había alguien tras de ellas, seguramente lo estarían tras la única reliquia restante además de las que poseían ellas: La reliquia de Fausto. Invel inmediatamente les recordó que aquel hombre no quería verlo cerca, o así se lo había dicho la última vez luego de echarlo casi a las patadas de aquel sitio llamado La Torre Carmesí. Ivana y Rose le dijeron que no debía preocuparse, iría como acompañante de ambas.
  99.  
  100. El camino hacia aquel edificio a cargo de Fausto sería largo, el sol del mediodía quemaba con intensidad y ya era hora de almorzar, por esa misma razón Invel y las dos féminas marcharon a un pequeño establecimiento de comida rápida donde tendrían su merecido descanso luego de una mañana algo agitada, una mañana calurosa. Las discusiones y charlas eran relacionadas a la misma temática: Hamilton.
  101.  
  102. Luego de aquel merecido descanso, los tres marcharon en dirección a su destino pautado mientras el sol para variar, molestaba con su calor intenso. En la caminata Invel pensaba si de verdad todo ese calor podría provenir de un volcán que no estaba tan cerca ¿acaso el magma estaba pasando por debajo del asfalto? Obviamente pensaba todo eso a modo de metáfora, era poco probable que algo así suceda.
  103.  
  104. Tardaron su buen rato en recorrer las desoladas calles de Flammeus donde unos pocos las recorrían por unas u otras razones, en cuestión de poco tiempo fue Ivana quien se aburrió y cansó de tanto caminar: El transporte público sería la solución. Esperaron unos instantes bajo un techo de parada pública para el bus y al llegar uno, lo tomaron sin tardar. Para su sorpresa: El bus estaba casi vacío.
  105.  
  106. Luego de varios minutos, obstáculos y mucho calor: Rose, Invel e Ivana habían llegado al edificio de Fausto, esperando encontrarse con el pelirrojo individuo que a lo mejor volvería a recibir con rechazo a Invel. Caminaron rumbo a la entrada principal y entraron, topándose con una recepción casi vacía que recibió a las dos políticas con mucho respeto. Al cabo de pocos segundos, mediante un speaker notificaron a Fausto de sus prodigiosas visitas.
  107.  
  108. El individuo apareció tras la recepción principal luego de atravesar una puerta, miró a Invel con indiferencia y luego esbozó una minúscula sonrisa al ver a Rose e Ivana, sin embargo se acercó a la primera en mención y tomó sus manos.
  109.  
  110. [b][color=#754747]─Mi querida Rose, sabía que algún día vendrías a verme... He esperado tanto...[/color][/b]
  111.  
  112. Fausto se acercaba lentamente, poco a poco con esa sonrisa en su rostro que no parecía borrarse con nada. Dicha sonrisa se borró de inmediato al escuchar las palabras que la calmada Rose tenía para decirle.
  113.  
  114. [b][color=#ff0042]─No vengo a verte, cabeza de tomate.[/color][/b]
  115.  
  116. Un momento cómico había tenido lugar en esos minutos donde Fausto parecía alegrarse por la visita de Rose, mientras Ivana le contaba a Invel sobre las intenciones “amorosas” de Fausto hacia su par política. En ese momento Ivana detuvo la escena para decirle a Fausto lo que venían a hacer en ese sitio, el masculino por su parte afirmó que lo sabía: No vendrían ambas sin un motivo importante, aunque nuevamente remarcó el desagrado que sentía por la presencia del entrenador.
  117.  
  118. Al notar esa mirada no tan amigable, Rose le dijo a su compañero político que la razón por la que Invel estaba allí era desinteresada, venía a ofrecer su ayuda y pronto se daría cuenta. Lo primero fue contarle la historia, el entrenador proveniente de Kanto le contó todo lo que sabía sobre Hamilton y sus posibles antepasados en la ciudad, el líder escuchaba con atención todo mientras por momentos se enojaba, apretando los puños. Ivana también le brindó información al respecto del magnate y su misteriosa aparición repentina.
  119.  
  120. El hombre era temperamental y apretaba los dientes, no podía creer todo lo que escuchaba ¿de verdad les habían engañado a todos de esa manera? Sonaba poco creíble pensar que un sólo individuo había puesto en jaque a una ciudad entera golpeando donde más le duele. Fausto no era un experto religioso, sin embargo admitió que el calor no era para nada normal y la falta de la reliquia podría tener relación con ello.
  121.  
  122. Para variar, la primer idea de Fausto fue ir en búsqueda de Hamilton y darle una visita amigable, que de amigable obviamente no tendría nada. Invel le dijo que sería inútil y peligroso hacer algo así ya que eso podía poner aún más a la gente en su contra, recordando que el pueblo de Flammeus estaba muy de acuerdo con la idea de tener un nuevo gobierno liderado por ese sujeto que les brindó tanta ayuda.
  123.  
  124. Lo que debía hacerse en ese momento sería algo complicado de lograr pero todos estaban de acuerdo en que ese era el mejor plan posible. Debían buscar a Elric y convencerlo de hacer una demostración pública de unión y fortaleza política, si los cuatro líderes se unían junto al ─desaparecido─ alcalde, probablemente la gente se pensaría dos veces la idea de Hamilton. ¿Qué ocurriría con la reliquia? Una gran incógnita más para pensar y resolver.
  125.  
  126. [/font]
  127. [center][img]https://images2.imgbox.com/33/16/ZN8XqVEC_o.png[/img]
  128. [img]https://images2.imgbox.com/95/68/wknrM7s7_o.jpg[/img]
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  130. [font=Georgia]
  131.  
  132. Aquel día fue largo, el entrenador y los tres políticos siguieron pensando en más opciones pero todos estaban de acuerdo en que ese sería el plan a seguir, convencer a Elric y solucionar parcialmente una gran cantidad de problemas en la ciudad. El joven Invel tuvo que solventar algunos asuntos de hospedaje y mientras, pasó un día en el negocio de aguas termales ─cuyo funcionamiento seguía suspendido─ hablando con Abel y su familia.
  133.  
  134. La situación seguía igual, la cobertura de red y telefonía seguía en stand by así como el calor también continuaba siendo una completa molestia para cualquier habitante o visitante de esa ciudad. Pasado el mediodía y luego del almuerzo, Invel debía volver a visitar a Ivana en búsqueda de más noticias. Habían pasado tres días desde su último encuentro y probablemente habría novedades.
  135.  
  136. Con la ayuda de Charizard no tuvo muchas dificultades en llegar rápido al edificio donde Ivana esperaba, el calor comenzaba a ser una moneda corriente en el día a día así que no se gastaba en quejarse, no perdía su tiempo. Ya en el edificio municipal, el entrenador ingresó a paso lento y le dejaron ingresar sin inconvenientes a ese ascensor que le llevaría a la cima, ya tenían confianza en él gracias a la líder política.
  137.  
  138. Nuevamente vio lo mismo que en su última visita a ese lugar, Ivana estaba dándole la espalda y se abanicaba otra vez, con un folio que aparentemente contenía un papeleo importante. La mujer se medio giró y le invitó a acercarse con un gesto. Extendió su brazo derecho y le dio el folio, invitándole a leer lo que estaba escrito en ese papeleo. El entrenador abrió más sus ojos al estar sorprendido ¿qué había en ese escrito?
  139.  
  140. El papeleo en sus manos contenía cartas, todas provenientes de la misma persona. Cada una de las notas tenía un contenido parecido, pocas líneas de texto pero un mensaje que podía considerarse bastante fuerte. El remitente era nada más ni nada menos que Hamilton, quien invitaba a Ivana a participar de la asamblea que aparentemente sería privada y en donde acordarían su dimisión tanto ella como el resto de líderes.
  141.  
  142. Probablemente la misma cantidad de cartas habrían sido enviadas a los líderes restantes, según lo que contaba Ivana. Aparentemente Hamilton estaba comenzando a perder la paciencia y se notaba con lo reiterativas que eran sus cartas e intentos por comunicarse con Ivana y el resto. La intelectual parecía estar un tanto preocupada por tanto acoso, afirmando que las personas sospechosas cercanas al edificio seguían con su comportamiento extraño de vigilancia y patrulla.
  143.  
  144. Como si eso no fuera suficiente razón para estar preocupados, Ivana confirmó que Elric no quería atender los llamados por red privada y que había dado la orden específica de que nadie ingrese a su edificio privado, no había manera de contactarlo. Invel por su parte dijo que él conocía la manera de llegar a Elric, aunque probablemente esta vez no tendría tanta suerte de toparse con él en las mismas condiciones que antes.
  145.  
  146. [b][color=#f04314] ─Debemos ir a su edificio, rumbo a la azotea. Allí hay un ascensor que no tiene contraseña ni nada raro, así es como pasé yo.[/color]
  147.  
  148. [color=#640909] ─Dudo que funcione, la seguridad habrá sido reforzada a grandes rasgos luego de las cartas... Aunque a Elric ya le han robado lo más preciado ¿para qué querría más seguridad, no?[/color]
  149.  
  150. [color=#f04314] ─Exactamente, no perdemos nada con intentarlo... Yo iré, creo que puedo convencerlo y contarle todo lo que planeamos. [/color]
  151.  
  152. [color=#640909] ─No puedo permitir que vayas sólo, es peligroso ya que no sabemos como puede reaccionar Elric... Recuerda lo que te dije, está un tanto paranoico y creo que tiene razón al estarlo, lo hemos comprobado luego de ver las cámaras.[/color][/b]
  153.  
  154. Efectivamente lo habían comprobado, luego de ver los constantes individuos sospechosos en los diversos establecimientos políticos donde los líderes pasaban la mayor cantidad de horas diarias realizando sus labores, donde la gente pensaría que guardan sus reliquias o mejor dicho: Las reliquias sagradas de la ciudad, protegiéndolas para que no pueda robarlas ninguna persona como ya ocurrió con la Gema de Ho-Oh.
  155.  
  156. No había tanto tiempo para charlar, pasadas las dos de la tarde Invel abandonó el edificio despidiéndose de Ivana para ir a la Torre Carmesí en búsqueda de Fausto, sería él el elegido para acompañarlo a la misión de convencer a Elric. El individuo pelirrojo lo recibió con calma a diferencia de las otras veces y accedió a su petición, sin más tardar ambos se pusieron de acuerdo en marchar al momento.
  157.  
  158. Para sorpresa de Invel, Fausto también era poseedor de un Charizard un tanto más grande que [i]Pride[/i], el suyo. Quitándole un poco de tensión a la situación, Fausto propuso una carrera para calmar un poco los ánimos, Invel obviamente fiel a su espíritu de competición no dudó en aceptar. Una peligrosa pero divertida carrera aérea tuvo lugar en Flammeus hasta que ambos jinetes de Charizard se acercaron a la torre de Elric.
  159.  
  160. Obviamente en el aire y a gran velocidad no podían hablar, por eso mismo una seña de Fausto fue suficiente para que Invel y [i]Pride[/i] le siguieran. Al cabo de poco ambos individuos y sus respectivos Charizard estaban pisando la azotea de la lujosa torre que esta vez no tenía ningún dron vigilando las cercanías. Tal como pensó Invel, la entrada de ese ascensor había sido reforzada pero Fausto no estaba de acuerdo con perder tiempo.
  161.  
  162. [b][color=#754747] ─Guarda a tu Charizard, haré lo mismo. Creo que debemos improvisar una entrada, Elric nos deja entrar... O nos deja entrar.[/color][/b]
  163.  
  164. Un movimiento rápido y una Pokéball al aire dejaron ver un poderoso Blaziken haciendo su aparición, Fausto parecía ser un experto en la fuerza bruta así como también su Pokémon quien luego de recibir la indicación dejó sentir un poderoso Puño Fuego en la puerta metálica de aquel ascensor, lo suficientemente fuerte como para no romperlo del todo y simplemente derretir poco a poco el centro de aquella puerta doble.
  165.  
  166. Con unos movimientos y golpes más ese Blaziken había logrado abrir las puertas del ascensor y una vez hecho eso, Fausto guardó a su compañero para ingresar a la plataforma que les llevaría al piso donde Elric probablemente esperaba. Invel conocía ese sitio así que se dirigió al ascensor donde la última vez subió para descender al piso donde Elric le esperaba. Afortunadamente segundo ascensor estaba operativo así que no dudaron en utilizarlo para bajar un piso más. Para su sorpresa, esta vez el resultado no fue distinto a la vez anterior: Elric estaba allí.
  167.  
  168. Sentado en un sofá amplio, con las manos entrelazadas y los codos sobre sus rodillas, el multimillonario esperaba de frente a ellos. El sujeto de cabellos rubios no miraba directamente a Fausto e Invel, sin embargo por las palabras que diría a los pocos segundos, sabría que se trataba de ellos. Levantó apenas la mirada para asegurarse y la devolvió a su posición original luego de unos pocos instantes.
  169.  
  170. [b][color=#ac2f2f] ─Veo que eres terco, Rukawa. También viniste, Fausto... ¿A qué debo agradecer tu presencia aquí?[/color][/b]
  171.  
  172. [b][color=#754747] ─Ese sarcasmo puedes guardarlo para otro día, Elric. La ciudad necesita nuestra ayuda ¿hasta cuando vas a seguir con esta idiotez? Sabes que no es conveniente pelear entre nosotros cuando la amenaza viene de ahí fuera...[/color][/b]
  173.  
  174. Ambos políticos comenzaban a tener una discusión que más bien era una charla bastante relajada, era bueno saber que esta vez Elric parecía estar dispuesto a escuchar y no expulsaba por la fuerza a los visitantes, Fausto y el entrenador Pokémon. El hombre que estaba de pie al lado de Invel discutía con su par buscando que este entre en razón, y parecía que su plan iba a dar resultados positivos.
  175.  
  176. Fue Invel quien comenzó a contar todo lo que sabía sobre Hamilton, gracias a la ayuda de Abel el entrenador se había enterado que no era la primera vez que un suceso como ese ocurría en la ciudad, no era la primera vez que se intentaba robar una reliquia, solo que esta vez el ladrón había cumplido su cometido. Elric escuchaba con atención todo lo que ambos individuos tenían para contarle.
  177.  
  178. Entre palabras intercambiadas, los tres masculinos hablaron un buen rato y se notaba el arrepentimiento de Elric muy a simple vista, era obvio que aquel sujeto estaba apenado por todo lo ocasionado y parecía ser que no había vuelta atrás, según sus palabras. Luego de mucho pensarlo, terminó comprendiendo que quien robó la reliquia era aquel títere suyo: El alcalde, quien luego de recibir una paga mayor no dudó en traicionarlo.
  179.  
  180. El dinero mueve voluntades con facilidad, si no lo sabrían ellos tres. Sin embargo hay algo que mueve montañas si así lo desea, la voluntad más grande o cuanto menos una de las que mayor magnitud de cambio puede poseer consigo una vez se manifiesta: La voluntad del pueblo que se une en pos de una causa, algo que estaba ocurriendo en ese preciso momento, el grito de los ciudadanos de Flammeus manifestándose.
  181.  
  182. Antes de marchar, la prodigiosa inventora le había otorgado a Fausto un walkie-talkie que en esas épocas podía parecer bastante anticuado, pero que ante la falta de red para comunicaciones venía bastante bien al contar con una amplia cobertura de punto a punto. Un sonido comenzó a salir de ese aparato electrónico y fue Ivana quien habló con cierta interferencia, se notaba un cambio en su voz: Estaba agitada.
  183.  
  184. Mientras Elric e Invel escuchaban, Fausto le preguntaba a Ivana la razón por la que se encontraba tan exaltada, no tardó en contarles que el suministro energético había vuelto a caer y no hacía falta saber que esa no había sido una caída imprevista ni mucho menos: Sino más bien un plan de Hamilton para hacerlos ceder cada vez más, los estaban poniendo contra las cuerdas y los ciudadanos perdían la paciencia.
  185.  
  186. Si el calor era insoportable, ahora que la energía había vuelto a quedar inutilizable el malestar general creció abruptamente. La gente comenzó a marchar rumbo al palacio municipal de la ciudad donde debería estar el alcalde: La respuesta fue negativa, nadie atendió a sus quejas allí y quedaban solamente cuatro lugares donde ir.
  187.  
  188. Las edificaciones donde Fausto, Ivana, Elric y Rose ejercían diariamente sus actividades políticas estaban llenándose poco a poco de gente acalorada y muy furiosa, personas impulsadas por las palabras de Hamilton que fueron a reclamar un paso al costado por parte de los políticos que a vista del pueblo no estaban haciendo bien su trabajo. Ya era tarde para cambiar las tornas del asunto, había que hacer algo drástico.
  189.  
  190. Con la ayuda de Elric al fin, Fausto y el entrenador debían ir en búsqueda de Rose para sacarla de esa gran catedral donde posiblemente estaría reclusa de todo ese montón de gente enfadada ─con justa razón, pero con impulsos equivocados de gente equivocada─ era la prioridad pero también estaban de acuerdo con que lo mejor era ir a buscar a Ivana: Si había un sitio donde no les encontrarían, era la gran torre de Elric.
  191.  
  192. Pasaron horas y muchas complicaciones, pero los cuatro líderes volvían a estar juntos aunque Elric seguía algo apenado por la situación, no era momento de sentimentalismos ni arrepentimientos: Había mucho por hacer. Invel por su parte se sentía uno más, ya creía que toda esa situación también le incumbía al ser él quien estaba cooperando con los valientes líderes, y Elric.
  193.  
  194. El atardecer estaba al caer. Los cuatro habían acordado el procedimiento a seguir y el joven Rukawa había pedido expresamente acompañarlos, tenía sus razones para cooperar e intentar darles una mano. La decisión final estaba tomada, le habrían comunicado de otra manera a Hamilton la idea de reunirse pero decidieron que sería Fausto el encargado de hacerle una visita temporal.
  195.  
  196. El más fuerte de los líderes en cuanto a lo físico fue quien gracias al anonimato del cielo, voló con su Charizard rumbo a otro de los altos edificios de la ciudad donde estaría presuntamente Hamilton. Según Fausto, no había logrado hablar con él de forma directa pero sí había podido comunicarle la decisión tomada: Tendrían esa asamblea dentro de unas horas, pasadas las diez de la noche se verían las caras.
  197.  
  198. [b][color=#ac2f2f] ─¿Están seguras de que esto es buena idea? Es sólo un adolescente, deberían negarse a que venga... ─[/color][/b]Preguntó el rubio, mirando a Invel y luego a Ivana, también a Rose.
  199.  
  200. [color=#640909][b]─Silencio, Elric. Todavía no tienes derecho a opinar. Nos ha estado ayudando más de lo que crees, está en todo su derecho de venir... Diremos que es nuestro consejero, además Fausto lo acordó como condición. ─[/b][/color]Ivana fue tajante, posteriormente Rose también dejó en claro su postura.
  201.  
  202. [b][color=#754747] ─Es cierto... Además ya es tarde para acomodar el plan, nos ataremos a lo planeado. Cada quien resguarde bien lo que mencionamos y todo saldrá bien. [/color][/b]
  203.  
  204. Todo estaba listo. El sol se había marchado hace un tiempo ya, nada iluminaba la ciudad más que una luna llena que a duras penas y podía mostrar lo alto de los edificios con sus halos de luz lunar. Con mucha discreción, uno de los vehículos privados del magnate sirvió para el traslado de Elric, Ivana y Rose, mientras que Fausto y el joven entrenador se movían con la ayuda de sus Charizard iluminando el cielo con un pequeño halo naranja desde la distancia.
  205.  
  206. El edificio donde Fausto había estado hace no mucho tiempo se alzaba majestuoso frente a ellos, con Fausto e Invel en el suelo guardando sus respectivos Pokémon, era tiempo de ingresar con rapidez ya que lo menos esperado y deseado en ese entonces era toparse con la población furiosa que seguía manifestándose en las calles incluso ante la falta de luz, una situación claramente desalentadora.
  207.  
  208. Un grupo de personas trajeadas y muy bien vestidas los recibió en la entrada de ese edificio, invitándolos a pasar sin perder más tiempo y cerrando las puertas una vez ellos ingresaron ¿no había salida? Así parecía. Invel y los cuatro restantes subieron a un ascensor bastante amplio siendo acompañados por tres personas que apenas y establecían contacto visual con ellos, eran ignorados.
  209.  
  210. Luego de unos cuantos minutos habían llegado a lo que parecía ser una azotea muy bien iluminada, a diferencia de toda la ciudad: Ese gran edificio sí tenía suministro energético, los métodos eran desconocidos pero así era. Esos tres custodios les invitaron a abandonar el ascensor y todos accedieron, caminando con cuidado y observándolo todo... Hasta que Fausto mordió con fuerza y apretó sus puños.
  211.  
  212. A pocos metros de la salida, cerca de una valla que protegía el borde del edificio: Se encontraba de pie un sujeto que todos conocían perfectamente, el villano en toda la movida que atravesaba Flammeus pero increíblemente el héroe para ese pueblo. Hamilton se giró apenas y sonrió de forma relajada al ver como sus invitados caminaban en su dirección, deteniéndose a los pocos metros.
  213.  
  214. [b][color=#570d33] ─Son cinco... ¿Quién es el mocoso, por qué vino?[/color][/b]
  215.  
  216. Fausto había mentido y el resto también, Elric frunció el ceño sabiendo que era mentira la idea de que Invel podría venir sin permiso alguno a ese lugar, era imprudente su aparición y todos estaban de acuerdo con ello ─también el entrenador─ pero ya era tarde para arrepentimientos y el joven Rukawa lo sabía, era tarde para retroceder. Hamilton por su parte, le haría entender justamente eso al joven proveniente de Kanto.
  217.  
  218. [b][color=#570d33] ─Veo que no son de hablar mucho... En fin, les había estado observando todo este tiempo y sentía curiosidad ¿quién es? ¿un ayudante? ¿el que les trae el café? No importa, da lo mismo. [/color][/b]
  219.  
  220. [b][color=#ac2f2f] ─Suficiente charla, me parece que tienes algo que nos pertenece ¿no? Algo que me robaste, basura...[/color][/b]
  221.  
  222. Elric había perdido los cabales y se notaba por su exaltación, sin embargo fue Rose quien extendió su brazo derecho indicándole que se detenga, no era momento para discusiones innecesarias. Fue Ivana quien tomó la voz de mando en ese momento mientras los cinco presentes formaban uno al lado del otro, frente a Hamilton y ahora sus tres acompañantes que también se posicionaban a su lado.
  223.  
  224. [b][color=#640909] ─¿Qué vienes a hacer en esta ciudad? ¿Qué es lo que planeas? Sabemos que tienes la reliquia que le robaste a Elric, la queremos de vuelta.[/color][/b]
  225.  
  226. Una gran carcajada salió de la boca de aquel individuo, rió durante unos aproximados dos minutos ante la atenta mirada de Invel y el resto, finalmente aquel sujeto se detuvo y permaneció serio sin perder de vista a Ivana.
  227.  
  228. [b][color=#570d33] ─Para empezar no la robé, la compré a varios millones... A ese alcalde suyo. Por otra parte lo que quiero es llevar a cabo una meta personal, por eso los he reunido aquí... Damas y caballeros. Habrán conocido a mi querida asistente Agatha, también a Taz y Erikson... Me gustaría que sean tan amables de darles esas reliquias suyas, quiero las tres restantes.[/color]
  229.  
  230. [color=#ff0042]─¡No! Pediste una asamblea donde nosotros cediéramos a nuestros puestos, dejando de lado nuestras responsabilidades, pero no permitiré que te atrevas a pedir las reliquias ¡No le faltes el respeto a nuestro pueblo y su religión![/color][/b]
  231.  
  232. Rose estaba igual o más exaltada que Elric en un comienzo, esta vez fue Fausto quien la detuvo al ponerle una mano en el hombro. Al escuchar lo dicho, Hamilton miró abruptamente hacia el suelo y al levantar la mirada simplemente se encogió de hombros, acto seguido observó a los presentes y los contó uno por uno, con su dedo índice. Sonrió y llevó una mano a su bolsillo derecho, todos supieron lo que pasaría.
  233.  
  234. [/font]
  235. [center][img]https://images2.imgbox.com/33/16/ZN8XqVEC_o.png[/img]
  236. [img]https://images2.imgbox.com/41/89/zv4pL8Fo_o.jpg[/img]
  237. [img]https://images2.imgbox.com/33/16/ZN8XqVEC_o.png[/img][/center]
  238. [font=Georgia]
  239.  
  240. Fue veloz, en un abrir y cerrar de ojos todos llevaron las manos donde tendrían una Pokéball: Así dio comienzo la gran batalla en los cielos, en la azotea de aquel edificio altísimo. Fueron varios Pokémon los que aparecieron en aquel entonces, todos listos para atacar. Invel por su parte liberó a Charizard, [i]Pride[/i] no le fallaría y lo sabía perfectamente. Fausto hizo lo mismo, mientras que las otras opciones serían distintas.
  241.  
  242. Elric, Ivana y Rose habían liberado a Flareon, Arcanine y Volcarona respectivamente, mientras que por parte de Hamilton y su gente, había una gran variedad siendo Electabuzz, Jynx, Ivysaur y Dragonite los Pokémon seleccionados. Antes de que todo de comienzo, fue aquel villano quien abrió la boca y soltó una provocación, mientras que en su mano derecha se podía observar el objeto tan buscado.
  243.  
  244. [b][color=#570d33]─¡Tengo esto en mi poder! ¿Lo quieren? ¡VENGAN! [/color][/b]
  245.  
  246. La gema de Ho-Oh resplandecía en la mano diestra de aquel sujeto y Fausto observó a sus pares antes de recibir la aprobación: Hamilton había subido en su Dragonite y rápidamente este alzaría el vuelo para descender de esa gran edificación, Fausto hizo lo propio con Charizard y ambos comenzaron a perseguirlo pero un tercero se sumaría a la escena, Invel no se perdería la acción.
  247.  
  248. La persecución aérea había comenzado y los dos jinetes de Charizard perseguían al Dragonite y su entrenador quien no tenía intenciones de detenerse. Fausto y el joven entrenador eran tenaces y no se rendirían hasta que aquel sujeto se detuviera, era inevitable pensar lo fácil que sería atacarlo para derribar al enemigo en común, pero no querían convertirse en asesinos.
  249.  
  250. Tanto plan no fue necesario ya que en una azotea cercana, en un edificio mucho más bajo que el anterior: Hamilton había decidido aterrizar de forma casi forzada, haciendo que los pies del Dragonite se arrastren un poco rasgando el duro concreto hasta detenerse. Invel hizo lo mismo pero Pride había tenido un descenso más tranquilo al igual que el Charizard de Fausto, quien al bajar miró con desprecio al líder de aquella organización, quien había puesto en jaque a toda la ciudad.
  251.  
  252. [b][color=#754747] ─Se terminó el juego, Hamilton. Dame la reliquia y prometo no golpearte mucho, no seas estúpido... Estás rodeado.[/color][/b]
  253.  
  254. Invel no decía una sola palabra, permanecía atento en caso de que sea necesario indicar algo a su Charizard. El Pokémon de Fausto rugía enérgico mientras Dragonite lo miraba indiferente, casi tan indiferente como su entrenador, Hamilton. La risa de aquel individuo no tardó en hacerse notar, buscó en su bolsillo y sacó un dispositivo móvil que observó con una sonrisa considerable. Devolvió la mirada a Fausto y le lanzó el teléfono esperando que este lo atrape.
  255.  
  256. Sin mayores esfuerzos el pelirrojo tomó el aparato con su mano diestra y abrió los ojos de par en par con expresa preocupación antes de bajar el brazo con móvil y todo, mirando a Hamilton quien seguía con esa sonrisa detestable.
  257.  
  258. [b][color=#754747] ─Hijo de … ¿Qué crees que estás haciendo?[/color][/b]
  259.  
  260. Invel quería saber lo que ocurría, pero no fue necesario preguntar ya que Fausto extendía el brazo derecho en su dirección, sin dejar de mirar a Hamilton un sólo segundo. Invel tomó el teléfono y de inmediato pudo ver una foto donde Elric, Ivana y Rose estaban de rodillas, aparentemente retenidos sin poder hacer nada. Tras ellos, estaban las tres personas que custodiaban a Hamilton. La explicación no fue necesaria, pero la hizo.
  261.  
  262. Aparentemente les habían tendido una trampa y tanto Fausto como Invel habían caído derecho en ella. Probablemente los que se quedaron luchando en lo alto de aquel edificio vieron que sus oponentes eran más fuertes de lo que esperaban o quizás habían sido sorprendidos por más individuos que provocaron una ventaja numérica imposible de sobrepasar.
  263.  
  264. [b][color=#570d33] ─Fausto, considero admirable tu valor... Pero de cerebro no hablemos ¿no? Lo mismo puedo decir del héroe anónimo, igual de idiota que tú. Hicieron lo que esperaba que hicieran, trajeron las reliquias sin que deba buscarlas, dejaste solos a los más débiles y te dejaste guiar por una distracción ¿Querías la reliquia? Elige, la reliquia o tus amigos.[/color][/b]
  265.  
  266. [/font]
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