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La Confesión de Belle

Chris_76 Sep 11th, 2019 (edited) 159 Never
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  1. Capitulo 1
  2.  
  3.         Por el ruido que se podía escuchar en el exterior, Belle asumió que Karen estaba en el gimnasio entrenando. Al momento de ingresar pudo confirmar que sus sospechas eran ciertas. Aún asi, sus conjeturas no fueron al cien por ciertas efectivas, ya que además de su vieja amiga se encontraban Ben y Adrian junto a ella. El tímido muchacho de cabello celeste sostenía el saco de arena a duras penas mientras Adrian supervisaba si los golpes que Karen le propiciaba al inanimado objeto fueran tan letales para ser usados en el ring. Belle se acercó amigablemente para saludar a todos. “Hola chicos, ¿cómo va el entrenamiento?”. Todos voltearon a verla sorprendidos. “¿Belle?, pensé que tendrías que estudiar hoy”, dijo su amiga tomándose un descanso y cogiendo una toalla removió el sudor de su frente.  “Hola Belle, un gusto verte”, replicó Ben de forma amable. “¡Hey!. ¡Belle!.”. Una voz potente interrumpió la del tímido chico. “Por lo visto, no has podido aguantarte las ganas de verme”. El fornido y marcado joven apareció detrás de la bolsa sonriendo de forma confiada. “Lo siento Adrian, no he venido a verte a ti”, respondió Belle casi ignorando al joven de cabello azul. “Oye, no te enojes nena. No hace falta que me trates así, sé que te avergüenza decir que me adoras, pero no seas tan dura”. “Sigue soñando, chico” respondió la rubia elfo.  “¿Has venido a darme un mensaje por parte de Werky?” preguntó Karen mientras daba un sorbo de agua. “No, nada de eso. Sólo he venido a ver que hacían ya tengo tiempo libre”. Las palabras de Belle fueron interrumpidas por la jovial voz de Adrian. “Tengo una idea, ¿Qué tal si vamos todos juntos a por unos helados?. ¿Qué dices Ben?. El tímido chico se demostró un poco vacilante, “No lo sé… ¿Qué dicen ustedes chicas?. Belle no pudo evitar dudar su respuesta, sabía que esta era una táctica de Adrian para que estuvieran más tiempo juntos, si bien no odiaba al chico, no era su tipo de interés. “Bueno, no estaba dentro de mis planes… “.  Ante la inminente  negativa de la rubia elfo, Adrian utilizó su carta maestra. “¿Y tú que dices Karen?, ¿te unes a mi idea?. No pudo terminar su frase cuando la joven boxeadora de piel anaranjada estaba guardando sus cosas para irse. “Por supuesto que quiero helados, es mi favorito. Vamos Belle, será genial”.  La joven elfo no pudo evitar soltar un suspiro, era imposible quitarle una idea de la cabeza a su amiga Karen,  y ahora que estaba ilusionada darle una respuesta negativa haría que se sintiera decepcionada. “Muy bien, si insisten vamos todos juntos”. “¡Siii!”, gritó la joven boxeadora antes de coger de la mano al tímido muchacho quien se dirigía hacia los camerinos a buscar su bolso. “¡Apresúrate Ben, vamos por unos helados!”.
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  5.  
  6.                 Capítulo 2
  7.         Los cuatro chicos caminaron hacia un parque para sentarse y poder comer sus helados con tranquilidad. Por supuesto, Karen era la más emocionada quien había comprado un barquillo triple y lo saboreaba hasta la última gota. “Era o no una buena idea, ¿eh?” dijo Adrian mientras caminaba junto a Belle quien comía un helado de limón. “Bueno, debo decir que si ha sido refrescante para todos”. Ambos caminaban atrás mientras más adelante Ben escuchaba a la desenfrenada Karen hablar de cuáles eran sus sabores favoritos de helados y cómo su sueño era probarlos todos. “Me ha traido muchos recuerdos, cuando estábamos en la secundaria” dijo la joven elfo de forma nostálgica. “Tienes razón”, respondió Adrian mientras ponía sus brazos detrás de su cabeza ya que se había terminado su helado de chocolate hace un rato. “Es increíble cómo pasa el tiempo, ¿Por cierto, has pensando en lo que te dije?” interrumpió el chico fornido. “¿eh?, a que te refieres?”. “A lo de salir solos un día de estos”. La expresión de Belle fue un poco de confusión. “Lo siento Adrian, pero estoy muy ocupada”, “Oh, vamos” refunfuñó el joven de cabello azul. “No es como que estés todo el día estudiando, o en la oficina con Karen”. La chica elfo se sintió un poco ofendida. “Agradezco tu interés Adrian, pero es cosa mía lo que yo haga con mi tiempo libre”, su tono de molestia se concretó con una mascada que dio a su helado casi por terminar.  “Lo siento chica, es que, de verdad me intereso por ti. Me agradas, y quiero que pasemos un buen rato juntos, eso es todo”, replicó Adrian casi disculpándose. “No te preocupes, yo te avisaré cuando tenga mi agenda desocupada”.  Ambos siguieron caminando cuando vieron que Karen y Ben se habían sentado en una banca. De la nada su joven amiga había comenzado a llorar descontroladamente mientras el tímido chico intentaba calmarla desesperado. Belle y Adrian se acercaron rápidamente preocupados. “¿Qué ha sucedido?. “Karen, ¿Qué pasa?”. La joven boxeadora secando sus lágrimas respondió, “Se me ha caído mi helado”.  Ambos bajaron la mirada para ver cómo un poco del barquillo de fresa de la chica yacía en el suelo ya derretido. “¡Serás torpe Karen!, te advertí que tuviera cuidado con tu helado”. Karen seguía sollozando mientras Ben le acercaba un pañuelo. “No tengo más dinero para comprarte otro, ha sido tu culpa” dijo la joven elfa enfadada. “No te preocupes” interrumpió Adrian, “Yo le conseguiré otro”.  Belle miró al joven de cabello azul sorprendida “¿Ah sí?, ¿y cómo lo harás?. “No te preocupes nena, Adrian tiene todo bajo control, vamos Karen”. La joven boxeadora no pudo evitar saltar de emoción y seguir a su amigo de antiguas aventuras como si fuera una niña pequeña. “Esperen aquí, vuelvo en un segundo”, dijo el chico fornido antes de que ambos se alejaran en dirección al carrito de helados.
  8.  
  9.  
  10.                 Capitulo 3
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  12.     “Estos dos me desesperan” dijo Belle dejándose caer en la banca al lado de Ben quien recién había terminado su helado. “Bueno, no deja de ser divertido después de todo” dijo el chico sonriendo amablemente.  “Tienes razón. Por cierto Ben, ¿cómo te ha ido con el entrenamiento intensivo de Karen?. ¿Has visto ya algunos efectos en ti?”.  El tímido muchacho de cabello celeste no puedo evitar sonrojarse. “¿Eh?, bueno sí. Agradezco las buenas intenciones de Karen por intentar meterme en este mundo del boxeo, pero a veces siento que no es lo mío. No lo mal entiendas, me encanta pasar tiempo en el gimnasio con ella, pero me doy cuenta que aún tengo un largo camino por recorrer para llegar a ser tan genial comparado a ella o Adrian”. Belle comprendía como se sentía Ben, Karen había intentado también meterla en el negocio del boxeo pero nunca logró convencerla, bueno, hasta que el pobre Ben apareció en el mapa. “No te preocupes Ben, no te lo tomes tan enserio, después de un tiempo creo que Karen se dará cuenta que no es más que un capricho”. El tímido chico no pudo evitar reaccionar ante las palabras de la joven elfo. “Si es verdad, pero aún asi no quiero defraudarla. Este es un nuevo reto para mí y si Karen me ha confiado esta tarea es porque ella cree que soy capaz que puedo realizarla. No quiero decepcionarla como su amigo”.  Belle no pudo evitar notar la emoción en las palabras del chico. “¿Es asi?, ¿ o tal vez es por otra razón?. Ben dio un sobresalto, “¡¿a qué te refieres?!, Karen no es más que mi amiga, nada más”. “¿Nada más?” arremetió la rubia elfo.  El rostro del tímido muchacho estaba completamente rojo. “Belle, ¿tú tienes a alguien especial?”. Belle se mostró pensativa ante la pregunta del chico, “Mmm… alguien especial”. La joven elfo comenzó a socavar dentro de su corazón, esta vez siendo honesta consigo misma dio una respuesta que antes no había reflexionado. “La verdad es que si…”.  “Podrías contarme un poco de esa persona, si no es inconveniente claro” replicó Ben. Belle se mantuvo en silencio por unos segundos. “Bueno ahora que me lo preguntas, nunca me había percatado de ello, pero si considero a alguien especial para mí. Todo comenzó cuando iba en la secundaria, esta persona apareció de forma sorpresiva, nunca imaginé que compartiría momentos de mi vida con ella. A lo largo del tiempo he pasado cosas malas y buenas, pero esta persona siempre ha estado a mi lado, tal como yo la he apoyado cuando lo ha necesitado. A veces puede ser un poco molesta e incluso odiable e insistente que te hacen dar ganas de golpearla, pero a pesar de todo y aunque no lo note, yo siempre estoy ahí a su lado, observando con cariño que todas las cosas que se propone se cumplan para verla  siempre feliz”, la rubia elfo no podía parar de sonreír mientras recitaba su discurso casi del corazón, el tímido chico de cabellos azules la escuchó detenidamente hasta el final. “Eso es… grandioso, muy lindo la verdad. Ahora, cómo tu has sido honesta conmigo, yo compartiré algo de mi contigo ahora” respondió el joven muchacho. “Desde pequeño he sido demasiado tímido, por lo que nunca he tenido muchos amigos, y al estar con ustedes me siento verdaderamente privilegiado de pasar tantos gratos momentos. En  cuanto a lo que me preguntaste antes, siendo honesto…”. La conversación no pudo concretarse ya que una potente voz se escuchó a lo lejos. “¡BEEEN!, ¡BELLE! ¡MIREEEN!”. Era Karen quien venía corriendo con un nuevo helado de tres sabores diferentes, esta vez bañados en chocolate, Adrian venia caminando atrás sonriendo y con las manos en los bolsillos.  “Miren lo que Adrian me ha conseguido” dijo emocionada la joven boxeadora. “Vaya Karen, es impresionante”. Respondió el chico intercambiando miradas con Belle quien comprendió el mensaje de inmediato. “Espero esta vez tengas más cuidado para que no lo tires al suelo” replicó la joven elfo de forma sermonera. “No te preocupes, ahora lo comeré rápido”, respondió la muchacha de piel naranja dándole una gran bocanada al helado. Adrian se acercó al grupo, “por lo visto, mi misión está cumplida”, “¿y cómo lo hiciste?”, preguntó Belle. “Fue bastante simple, tuve una  pequeña conversación con el vendedor y me regaló el helado con mucho gusto”. “La verdad es que el señor temblaba cuando me dio el helado, tal vez tenía algo de frio”, replicó Karen. “No me digas que… ¡Lo amenazaste?!” exclamó Belle furiosa.  “Tranquila nena, nada de eso. Él me ofreció darme el helado gratis si ninguna explicación”. La joven elfo no pudo evitar soltar un suspiro. “No puedo creerlo… bueno, mañana se lo pagaré cuando pase por ahí”.  “Creo que ya es hora de irnos, se está haciendo tarde” interrumpió Ben mirando su reloj. “Tienes razón Ben, mañana tenemos una misión con Karen, será mejor dormirnos temprano”. La joven boxeadora aún no terminaba su helado por lo que comenzó a protestar. “No, quiero quedarme”. “Karen, por favor. Mañana tendrás sueño y no querrás ir a la oficina, vamos “ sentenció Belle. Los berrinches de la muchacha de piel anaranjada no duraron demasiado, por lo que tuvo que terminar su helado rápidamente. “Nos vemos mañana chicos, tengas buenas noches”, dijo la joven elfo tomando de la mano a su amiga quien mostraba una expresión desanimada. ”Yo quería quedarme” refunfuñó. “¡Adiós Belle, adiós Karen, nos vemos pronto!” dijo Ben. “Adiós muñeca, sueña conmigo” exclamó Adrian.  Ambos mujeres y hombres separaron en dirección a sus hogares.
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  14.                 Capitulo 4
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  16.     Al final la misión que tanta prioridad Werky le había dado resulto no más que ser casi una broma. La tarea consistía en localizar el gato perdido de un respetable y poderoso dueño de la gran mayoría de las tiendas de la zona comercial del pueblo. “Ustedes no comprenden la importancia de esta misión, luego de que hagamos esto, la popularidad de nuestras oficina se disparará hasta los cielos” dijo la dueña de Werky & Co.  Karen y Belle pasaron toda la mañana y tarde preguntando y buscando un gato similar a las que el dueño había proveído en una fotografía. Al final de horas de búsqueda pudieron dar con un felino que replicaba los requisitos. Grande fue la tarea que la joven boxeadora tuvo que hacer para perseguir al animal, pero su gran velocidad gracias al entrenamiento en el ring hizo que la persecución no se extendiera por varios kilómetros. Belle con su gran paciencia y amor por la fauna cargó al minino hasta el hogar de su dueño  quien no dudo en pagar con una módica bolsa de oro por todo el trabajo. Werky recibió la propina con incredulidad. “¿¡NO PUEDO CREERLO!?. Después de todos los favores que he aceptado de ese cerdo, ¿ASI ES CÓMO ME PAGA?!. Ya se las verá conmigo, sólo esperen”. La joven elfo interrumpió la rabieta del verde trasgo. “Jefa, ¿Qué tipo de favores le ha hecho a este señor?”. “No es de tu incumbencia chiquilla, ahora retírense de mi oficina antes de que me desquite con ustedes” respondió Werky. Ambas muchachas se dirigieron a las duchas agotadas.  “No puedo creer lo ingrata que es la jefa, siendo que perdimos bastante tiempo buscando a ese pobre gatito” expresó la joven boxeadora mientras se despojaba de su ropa. “No te preocupes Karen, esta vez creo que la perjudicada sólo ha sido la jefa, ya nos llegará algo mejor. Ten paciencia”, replicó Belle mientras soltaba su moño azul de la camisa y cogiendo su toalla para entrar en la ducha.  No paso mucho rato para que la habitación se llenara de agua caliente y vapor. El shampoo de limón de Belle parecía bañar la habitación con un ácido aroma que penetraba los poros de su cabello. “Por cierto, Belle, ¿Qué era lo que hablabas ayer con Ben mientras nosotros no estábamos?”. Las súbitas palabras de Karen irrumpieron la mente de la rubia elfo. “¿eh?, ¿a qué te refieres?” replicó la chica confundida. “Cuando llegué a enseñarles mi helado ambos actuaron muy extraño, como si escondieran algo que no quisieran decirme”, dijo la joven boxeadora cerrando la llave de la ducha y dirigiéndose con la toalla puesta hacia su bolso para ponerse su ropa limpia. Belle terminó de ducharse y salió también lista para cambiarse. Su amiga estaba sentada en un pequeño asiento de plástico. “Nada relevante, no era nada importante la verdad”. “¿Estás segura?”, replicó la chica de piel anaranjada como observando a través de las palabras de la elfo. “Si, es verdad. Me extraña que estés tan curiosa Karen, parece que la misión te ha afectado un poco”. “Puede que tengas razón”, respondió su compañera. “Aún así, no estoy cien por ciento convencida”. La joven boxeadora salió de la habitación y entró en la oficina de Werky. “Hey, jefa. Nosotros ya nos…”, la verde trasgo ya no estaba. Belle al poco rato también irrumpió. “La jefa se ha ido”, le dijo la joven boxeadora a su amiga. “Tendremos que esperarla, nos debe dar la paga del día” replicó la elfa. “Muy bien, iré a buscar la paleta que tengo en mi bolso, espérame aquí” Karen regresó a los bastidores mientras Belle se sentaba cómodamente en el sillón que había para los clientes.  Todavía no podía dejar de pensar en la pregunta que le había hecho su amiga sobre la conversación intima que tuvo con Ben, cuando la joven boxeadora volvió rápidamente. “Listo” exclamó dejándose caer al lado de su amiga. “Karen… en cuanto a lo que me preguntaste antes. ¿De verdad quieres saber lo que hablé con Ben ayer?. La chica de cabello rojo puntiagudo se mostró interesada. “Bueno, dijiste que no era la gran cosa, así que supongo que no era importante”. “Siendo honesta”, prosiguió la elfa. “Era un tema bastante íntimo para mí, por eso me da un poco de pudor compartirlo”. El corazón de Belle comenzaba a latir más rápido. “Esta bien Belle, si no quieres decirlo, no te obligaré”. ”No, no es eso… es sólo que”. A la rubia muchacha le costaba encontrar las palabras exactas. “Estábamos hablando de las personas especiales para nosotros, y para mí…” . Un nudo en la garganta parecía haberse formado en la garganta de la rubia. “Tú eres esa persona especial”. Karen escuchaba atentamente con una mirada burlona. “La verdad es que nuestra amistad ha perdurado por bastante tiempo, ambas compartimos la secundaria y a pesar de todo yo atesoro mucho esos años. Tú y yo éramos personas muy diferentes, yo era una niña estudiosa y casi un ratón de biblioteca, mientras que tú eras una delincuente que era capaz de llevarle la contraria a los maestros. Yo te admiraba por eso, porque representabas todo lo que yo quería ser, y ahora que estamos juntas todavía siento esa devoción”. La joven boxeadora estaba ruborizada por las palabras de su amiga, “Hehe, Belle, no es para tanto”. La mirada de rubia elfa se clavó en los ojos de la chica con cabellos puntiagudos mientras su corazón latía a gran velocidad. “Karen, lo que intento decirte es que… Tú me agradas, me agradas mucho, pero más que como una amiga”. La joven boxeadora estaba completamente anonadada, no sabía que responder. “Belle, no comprendo lo que me dices”. La joven elfa volvió a repetir sus palabras, “Pues, que te quiero más como una amiga, me gustaría estar junto a ti, en pocas palabras estoy… enamorada de tí”.  Karen estaba ruborizada, no podía entender las palabras de su amiga. ¿Estaba Belle la misma chica que la había acompañado por tantas misiones atraída por ella?. La rubia elfa prosiguió con sus palabras, “Sé que te puede parecer extraño, y para mi al principio también lo fue. Estaba confundida por lo que sentía por ti por lo que tenía miedo de perder nuestra amistad, pero ahora, gracias a Ben, me doy cuenta que debía ser honesta contigo y ahora lo hice. Karen tu me atraes como mujer, me gusta tu manera de ser, y aunque a veces tenga que aguantar tus berrinches, aún así te quiero. Por eso, quiero pedirte, ¿si te gustaría ser mi novia?”. Las palabras de la elfa resonaron en la silenciosa oficina. La muchacha de piel anaranjada no podía dejar de apartar la mirada de su amiga, no podía creer lo que estaba pasando. Belle era una chica tierna y amable, pero resultó que sólo lo hacía porque estaba enamorada de ella, parecía todo surreal.  Luego de unos segundos la joven boxeadora exclamó lentamente: “Belle, la verdad es que… a mí me gusta Ben.”
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  18.                 Capítulo 5
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  20.         La mirada de Belle parecía haberse perdido en el espacio al haber oído esas palabras. Karen prosiguió avergonzada. “De verdad aprecio todo lo que me has dicho Belle, pero yo pensaba que éramos mejores amigas. Hace un tiempo, cuando conocimos a Ben en la secundaria, también me sentí igual que tú, estaba confundida, y recuerdo que tú me ayudaste a resolver ese problema. Pero ahora, yo, soy novia de Ben. Sé que debí decírtelo antes, pero me daba mucha vergüenza que te enteraras y ahora con todo lo que me has dicho me haces sentir aún más confundida, lo siento Belle, pero…”. La chica de cabello puntiagudo no pudo terminar de dar su respuesta cuando fue interrumpida. “No, no te molestes Karen. Ya sé lo que vas a decir” la voz de la muchacha elfo parecía que iba a romperse en cualquier momento. “Lamento haberte confundido con lo que te dije, ahora será mejor que me vaya”. La chica rubia se levantó del sofá tomando su bolso y se dirigió a la puerta de entrada. “Belle, espera…”. Antes de que pudiera salir, Werky apareció de improviso. “¡Qué bueno que aún no se han ido chicas!, tengo su pa…”. La muchacha elfo respondió de forma apresurada “Nos vemos mañana”, y sin mirar atrás salió de la oficina.  “¿Qué le pasa a Belle?”, replicó la duende molesta. Karen bajó la cabeza apenada, “Creo que se sentía mal, Jefa”.  La rubia muchacha caminó sin rumbo por varios minutos, las lágrimas no dejaban de correr por sus mejillas y parecía que su pañuelo había sido sumergido en agua. Ahora su corazón había dejado de latir rápidamente, pero en reemplazo un gran dolor en el pecho la acongojaba intensamente. Rápidos eran sus pasos hasta que dentro de su tristeza recordó a una persona que siempre parecía estar interesado en ella. Las distancias eran cortas mientras la muchacha elfo se ahogaba en sus sentimientos de desesperación. Lo único que quería era cambiar el pasado, ocultarse del mundo y olvidar todo lo que había ocurrido. Pasaron unas horas cuando luego de subir un par de escaleras, se encontró en la entrada de un departamento. La chica golpeó de forma insistente la puerta hasta que alguien la abrió. “¿Quién demonios molesta hasta ho…”. Las palabras del chico fornido se ahogaron cuando la joven elfo se echó en sus brazos. Adrian miraba a Belle perplejo. “¿Belle?, ¿Qué haces aquí tan tarde? ¿Qué ha sucedido?”. La chica no podía parar de derramar lágrimas mientras apretaba con fuerzas sus brazos alrededor de la cintura del chico. “Por favor, déjame quedarme contigo esta noche” dijo con su voz quebrada.
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